miércoles, octubre 29, 2008

Identidad: ¿Para qué buscás?

La Cámara en lo Civil y Comercial de la localidad bonaerense de Junín resolvió darle la adopción definitiva de un niño, hoy de cuatro años de edad, a un matrimonio y le negó al pequeño la posibilidad de tener contacto con su madre biológica, para evitarle "perturbaciones" en su desarrollo. Los jueces Ricardo Castro Durán, Patricio Rosas y Juan José Guardiola rechazaron el planteo de la defensa de la madre biológica, que reclamaba “la preservación de los lazos de sangre sobre los que se funda su identidad personal". Para los jueces, "quedó absolutamente acreditada la imposibilidad de (la madre biológica) de asumir su rol maternal", probada por una "breve y dificultosa convivencia" entre ambos. Los jueces dejaron librado a la decisión del pequeño, a medida que crezca, su reencuentro con su madre de sangre: "Será él, de acuerdo a la evolución de sus facultades, quien decida, cuando pueda formarse una opinión de lo sucedido, si va a entablar y mantener vínculos con su mamá biológica". ¿Será así realmente? Porque quienes fueron adoptados legalmente y quieren contactarse o vincularse con sus orígenes biológicos son repelidos por el Estado. “La gente ya hizo su vida no tenés que estar molestándolos”, “te vas a comer un juicio” o “¿querés una herencia?” como si todos fuesen hijos de la alta burguesía. Y los millones de ciudadanos de todo el país que no seguimos el marco legal de la adopción, víctimas del tráfico de niños, con sustracción de identidad recibimos las mismas respuestas o peores. “Provocadores de abortos masivos” llegaron a sentenciar sobre nosotros los fiscales de la Procuración Gral. de la Nación. Porque el Estado continúa decidiendo sobre nuestras vidas como si fuera nuestro dueño en vez de respetar y hacer valer los derechos humanos para todos. El Estado discrimina, sectariza con la complicidad de muchos organismos de DD.HH., de reconocidos especialistas en la materia que hablan y defienden estos derechos cuando les es políticamente conveniente. Espero que ese niño que cuenta con la ventaja de tener una adopción, cuando tenga mi edad no tenga que estar escribiendo cartas como ésta.
Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI 16.496.527
palmagraciela@gmail.com

Las cosas por su nombre


Estamos acostumbrados a hablar mal, a no utilizar las palabras en su real significado.
Y a tenerles miedo. Esto lo observo en el Estado, en Agrupaciones, funcionarios y ciudadanos en general. Y la única manera de tomar conciencia de un problema es decir las cosas por su nombre. Adoptar no es lo mismo que apropiar pero ¿sabemos bien lo que significa cada una? Adoptar es recibir legalmente a un niño como hijo propio no biológico con su historia, respetándola. Apropiar es recibir a un niño y anotarlo como hijo propio exista o no transacción comercial. Recibirlo de médicos, parteras, etc. que nunca dicen de dónde lo obtuvieron realmente y arman un certificado de nacimiento con las fechas y datos falsos lo que deriva en sustracción de identidad. Esto no es simplemente “anotar a un niño como hijo propio” como si fuera una liviandad. El Código Penal es muy claro en el Título IV, Delitos contra el estado civil y de la identidad, Cap.II, arts. 138, 139 y 139 bis. Esto debe quedar bien en claro, primero, para que las parejas no acepten ofrecimientos fuera del marco legal porque además de cometer un delito dañaran la salud física y psicológica del niño. Y segundo, el Estado debe de una vez por todas reconocer la existencia de millones de personas apropiadas y cumplir con su deber y restituirles su verdadero origen. Es necesario asumir que éste es un problema social y no meros casos aislados donde además se cuenta con la complicidad estatal al intervenir funcionarios, profesionales y hospitales públicos. Que esta problemática no es exclusividad de un período histórico y que los derechos humanos no discriminan, son para todos los seres humanos. Hablo de Verdad y Respeto a la Vida.
Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI 16.496.527
palmagraciela@gmail.com

lunes, octubre 27, 2008

Defensor/ra del Pueblo de la Ciudad de Bs.As.

Me presenté como candidata para Defensor/a del Pueblo de la Ciudad de Bs.As., sola, sin aparato político partidario que me rodee levantando como única bandera el derecho a la identidad que legítimamente nos asiste a todos los ciudadanos. Además de vivir en carne propia la problemática desde hace casi 7 años trabajo ad honorem de manera ininterrumpida en la Agrupación Quiénes Somos. En la Audiencia Pública expresé que la tarea de la Defensoría es la defensa, protección y promoción de los DD.HH. y demás derechos e intereses individuales, colectivos y difusos tutelados en la Constitución Nacional, Leyes y Constitución local frente a los actos, hechos u omisiones de la administración o de prestadores de servicios públicos. Pero del Derecho a la Identidad no se ocupa, somos miles los vecinos que buscamos nuestro verdadero origen porque no seguimos el marco legal de la adopción y nos ignoran. Llama la atención el empeño que ponen en resolver las adopciones legales cuando lo entendible sería que en esos casos el funcionario diga:” ¿para qué busca? A Ud. la entregaron legalmente, no moleste a los que ya hicieron su vida.” En cambio cuando somos nosotros los que pedimos ayuda la respuesta inmediata es: “¿busca una herencia? Y nos cierran todas las puertas. La Defensoría posee una Dirección de Protección de Datos Personales, ahora, miles de esos datos son falsos! Muchos de nosotros estamos anotados hasta tres veces con distinta fecha de nacimiento y nombre. Desde el año 1999 se han presentado casos y hasta hoy no han tenido la atención que corresponde. Mientras no se asuma la sustracción y búsqueda de la verdadera identidad de origen como una problemática social y no meros casos particulares seguiremos siendo cómplices de un delito y del daño irreparable que implica tratar como objetos a sujetos de derecho. Camino al Bicentenario la Defensoría de la Ciudad debe sumar este tema como corresponde, reconocer la existencia del tráfico de niños en la ciudad de Bs.As. y dar respuesta a los miles de vecinos que ven obstaculizado su derecho a conocer su propia historia, su verdad. Hace 5 años el presupuesto de la Defensoría era de 13 millones, hoy es de 33 millones. No hace falta más dinero, lo que falta es la voluntad política. Por todo esto me postulé. En diciembre se conocerá la decisión de los diputados porteños.
Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI 16.496.527
palmagraciela@gmail.com

domingo, octubre 26, 2008

Rating o respeto a los niños.

En los últimos días he sido testigo de notas televisivas sobre paternidades famosas tratadas de una manera que nada tiene que ver con el respeto al niño y su derecho a la identidad y a la intimidad, expuestos por adultos (padres, periodistas, etc.) logrando que un tema tan delicado sea tomado como un show. Me sorprendió además que en un programa como TVR Sebastián Wainraich dijera “uno anduvo por tantos lados, pagando claro, que ahora no nos vengan a reclamar”. Estamos hablando de responsabilidades y la llegada de un niño al mundo aunque sea de una relación circunstancial no puede considerárselo un mero reclamo económico todo niño tiene derecho a conocer su origen. Ningún organismo de DD.HH. ha elevado alguna protesta u objeción hacia todas estas manifestaciones. La identidad y los derechos de los niños no pueden ser tratados con tanta liviandad. Seguramente, en poco tiempo la “noticia” ya será vieja pero el daño al niño ya fue hecho.
Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI 16.496.527
palmagraciela@gmail.com

martes, octubre 21, 2008

Día Nacional del Derecho a la Identidad

22 de octubre Dia Nacional del Derecho a la Identidad. ¿De quiénes? Es inexplicable la resistencia por parte del Estado y de los organismos de DD.HH. para reconocer que hay ciudadanos, de todas las edades, que no seguimos el marco legal de la adopción, que no sabemos cuándo ni dónde nacimos y que también tenemos un derecho. Un día escuché a alguien de los organismos decir “es mejor ser hijo de desaparecidos que hijo abandónico”, y me dolió mucho ¿porqué competir con el dolor? El Secretario de DD.HH. de la Nación Dr. Eduardo L. Duhalde nos comparó a los autos robados además de decirnos que somos viejos, los diputados Cabandié y Donda no responden a los reclamos de la agrupación Quiénes Somos y el gobernador Scioli borró de un plumazo el Programa Provincial Reencuentros creado por Solá. Solo el Gobierno de la Ciudad de Bs.As. ha dado una señal: se está reglamentando la Ley 2202 de apertura de archivos en hospitales y clínicas, sí, aunque a algunos les moleste la gestión del ingeniero Macri está dando los primeros pasos en DD.HH. para todos. En este día, se escucharán muchísimos discursos pero de nosotros, los 3 millones de ciudadanos argentinos sin su verdadera identidad, no. Solo esta carta.
Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI 16.496.527
palmagraciela@gmail.com

viernes, octubre 17, 2008

El Derecho a conocer a los padres biológicos

Cualquiera que sea la amplia repercusión que las TRA (técnicas de reproducción asistida) tengan sobre la sociedad, el resultado de estas tecnologías son niños nacidos: ¿qué debemos a esos niños desde el punto de vista ético? Hasta ahora, nos hemos desentendido en gran medida de esta cuestión. Nuestra atención ética en lo referente a las TRA se ha centrado casi por completo en los derechos de los adultos a acceder a estas tecnologías para fundar una familia.
Pero a medida que la primera cohorte de niños nacidos como consecuencia de las TRA va alcanzando la edad adulta y conectan entre sí a través de Internet, empiezan a cambiar nuestra perspectiva. Ahora nos preguntamos qué derechos tienen en relación con la naturaleza de su patrimonio genético y el conocimiento de ese patrimonio.
Cada situación plantea una o más de tres cuestiones importantes: el derecho de los hijos a conocer la identidad de sus padres biológicos; el derecho de los hijos a tener un padre y una madre, preferiblemente sus propios padres naturales; y el derecho de los hijos a nacer sin que sus orígenes genéticos hayan sido alterados.

El derecho a conocer a los padres biológicos
Una cosa es que los niños no conozcan su identidad genética como consecuencia de circunstancias no intencionadas. Otra muy diferente es destruir a propósito los vínculos de los hijos con sus padres naturales; y más aún, que la sociedad se haga cómplice de dicha destrucción. En la actualidad goza de amplia aceptación el principio de que los niños adoptados tienen el derecho a conocer quiénes son sus padres biológicos, siempre que ello sea posible, y se ha convertido en la norma general que la legislación establezca tal derecho.
Idéntico derecho se concede cada vez más a los niños nacidos por donación de gametos (sea de esperma u óvulo). Por ejemplo, el Reino Unido ha aprobado recientemente leyes que otorgan a los hijos ese derecho al cumplir los 18 años de edad (cfr. Aceprensa 46/05).
El impacto de las TRA sobre los niños nacidos mediante su empleo, aparte del que tienen sobre su salud física, se ha pasado por alto en gran medida; se da por supuesto sin mayor inconveniente que la creación de niños a partir de gametos donados no plantea problemas éticos ni de otra clase, y que la oposición a estas prácticas se basa casi por completo en creencias religiosas.

Huérfanos genéticos
Dichas suposiciones se han puesto claramente en entredicho en los dos últimos años, a medida que las primeras personas nacidas a través del uso de tales tecnologías van alcanzando la edad adulta, e intervienen activamente para reclamar un cambio. Estas personas manifiestan un fuerte sentimiento de pérdida de identidad, por no conocer a uno o ambos progenitores naturales y a su entorno familiar más amplio de idéntico origen, y se definen a sí mismos como “huérfanos genéticos”. Se preguntan: “¿cómo puede alguien pensar que tiene el derecho de hacerme esto?”
Tenemos que escuchar lo que los adultos concebidos de este modo dicen de la donación de gametos para decidir si podemos dar por supuesto que contamos con su consentimiento. Ellos –y los niños adoptados– nos hablan de su profundo sentido de pérdida de la identidad y de toda relación genéticas. Se preguntan: ¿Tengo hermanos o primos? ¿Quiénes son? ¿Cómo son? ¿Son “como yo”? ¿Qué podría aprender de ellos acerca de mí mismo? Estas preguntas plantean la cuestión de cómo nuestros parientes de sangre nos ayudan establecer nuestra identidad humana.
La ética, los derechos humanos y el derecho internacional –y consideraciones tales como la salud y el bienestar de los niños adoptados y de los concebidos gracias a donantes– exigen que los hijos tengan acceso a información relativa a sus padres naturales.
El respeto de los derechos de los hijos en estos aspectos exige que la ley prohíba la donación anónima de esperma y óvulos, que establezca un registro de donantes y que reconozca los derechos de los hijos a conocer la identidad de sus padres biológicos y, de ese modo, su propia identidad biológica.

El derecho a tener un padre y una madre
Esto nos lleva a la cuestión del matrimonio homosexual, que ha sido legalizado en Canadá y en algunos otros países.
Dar a las parejas homosexuales el derecho de fundar una familia desvincula la paternidad de la biología. Al hacerlo, priva inevitablemente a los hijos –y no sólo a los incorporados a parejas homosexuales– del derecho a tener un padre y una madre, y del derecho a conocer a su familia natural y a criarse en ella. Ocurre esto porque el matrimonio ya no se considera como la norma de la relación natural y dirigida a la procreación entre un hombre y una mujer, y de los derechos de los niños que se derivan de esa norma. En particular, los derechos de los niños a tener un padre y una madre, que sean sus padres biológicos, a no ser que se justifique una excepción en razón del “mejor interés” del niño, como ocurre en la adopción.
Ahora la norma primordial pasa a ser que los padres de un niño son aquellos a quienes la ley designa como tales, y que pueden ser o no los progenitores naturales de la criatura. Es decir, que la excepción de la paternidad natural, que solía permitirse por medio de la ley de adopción, se convierte en la regla. Dicho con otras palabras, el matrimonio homosexual cambia radicalmente la base primordial de la paternidad, convirtiéndola de paternidad natural o biológica en paternidad legal (y social), tal y como la ley canadiense de matrimonio civil legisla expresamente. Ese cambio tiene una importante repercusión en las normas de la sociedad, en los símbolos y los valores asociados con la paternidad.

Solo se piensa en los adultos
La misma cuestión del derecho de los hijos a un padre y a una madre se plantea cuando la sociedad interviene en la creación intencionada de hogares monoparentales, por ejemplo, financiando el acceso de las mujeres solas a la inseminación artificial.
El debate sobre la legalización del matrimonio homosexual en Canadá se centró casi por completo en los adultos y en su derecho a no ser discriminados por su orientación sexual. Los derechos y las necesidades de los hijos apenas fueron mencionadas.
Merece la pena observar que el reconocimiento legal de las parejas homosexuales como uniones civiles, a diferencia del reconocimiento como matrimonio, no va contra el derecho de los hijos a tener un padre y una madre, porque no incluye el derecho a fundar una familia. Por ese motivo, representa el mejor compromiso entre los derechos de las personas homosexuales a no ser discriminadas y los derechos de los hijos respecto de sus familias naturales.

El derecho a tener orígenes naturales
En los más de 25 años transcurridos desde el nacimiento de Louise Brown, la primera “niña probeta”, los avances en las TRA han hecho que cada vez resulten más realizables intervenciones que antes no lo eran. Esos “adelantos” hacen necesario formular nuevos derechos de los hijos en relación con sus orígenes naturales, derechos que habrían sido superfluos hasta fecha muy reciente.
El derecho de un niño a ser concebido como poseedor de un patrimonio biológico natural es el derecho humano más fundamental y debería quedar reconocido por la ley.
Los niños tienen derecho a ser concebidos a partir de orígenes biológicos no manipulados, derecho a ser concebidos con el semen natural de un hombre adulto, identificado y vivo, y de un óvulo natural de una mujer adulta, identificada y viva. La sociedad no debería ser cómplice de ningún procedimiento destinado a la creación de un niño –es decir, no debería aprobarlo ni financiarlo–, salvo que dicho proceso sea coherente con el derecho del niño a disponer de un patrimonio biológico natural.
La exigencia de que los gametos procedan de adultos evita que se usen gametos de fetos abortados; impide que nazcan niños cuyos padres genéticos nunca nacieron; y la exigencia de que los donantes estén vivos excluye el uso de gametos para la concepción post mortem.
Parte inseparable del sentido de la vida
Como sociedad, estamos obligados a garantizar el respeto de estos derechos de los niños. Desde el punto de vista ético, una cosa es no interferir en los derechos de intimidad y autodeterminación de las personas, especialmente en una esfera tan personal y privada como la reproducción. Otra muy distinta es que la sociedad se convierta en cómplice de la privación intencionada del derecho de los hijos a conocer y tener contacto con sus padres naturales y el resto de su familia, o de su derecho a nacer de orígenes biológicos naturales.
Cuando la sociedad aprueba o financia procedimientos que contravienen tales derechos de los niños y, posiblemente, cuando se abstiene de asegurar semejantes derechos –por ejemplo, no promulgando una legislación protectora– la sociedad se convierte en cómplice de las subsiguientes violaciones de derechos.
Saber quiénes son nuestros parientes naturales próximos y tratar con ellos es capital para el modo en que formamos nuestra identidad, para relacionarnos con los demás y con el mundo y encontrar un sentido a la vida. Los niños –y sus descendientes– que desconocen sus orígenes genéticos no pueden sentirse incluidos en una red de personas –que abarcan el pasado, el presente y el futuro–, mediante las cuales pueden localizar el hilo de la transmisión de la vida a través de las generaciones hasta llegar a ellos.
Por lo que sabemos hasta ahora, los humanos son los únicos animales que perciben los vínculos genéticos como parte inseparable del sentido de su vida. Estamos aprendiendo ahora que eliminar esa experiencia es dañino para los niños, los padres naturales, las familias y la sociedad.
Margaret Somerville. http://www.cope.es/

miércoles, octubre 15, 2008

Adoptar, NO Apropiar

Adoptar, NO Apropiar. El Estado (nacional, provincial, municipal) jamás ha realizado una campaña de prevención, de difusión y educación al respecto. Ante la cercanía del Día de la Madre quiero dirigirme a las futuras madres del corazón. Créanme que las entiendo cuando se enfrentan a la insensible burocracia legal, exámenes, estudios desgastantes y años de espera. Pero nadie les explica en los daños que le generará al bebé, al niño, la sustracción de identidad. Cuando se adopta a un niño se lo recibe a él y a su historia porque internamente él conoce su situación y en algún momento de su vida preguntará: ¿qué se le responderá? Por más triste que sea, es su Verdad y valorará mucho todo lo realizado para darle un hogar. ¿Y si se enferma, si los médicos solicitan sus antecedentes? Escuché alguna vez a una famosa conductora decir “¡qué lindo, adoptalo bien chiquitito así sale igual que vos!” Qué poco se sabe del tema y nada se hace por educar. Los seres humanos poseemos archivos genéticos de cuatro generaciones, durante la gestación además de alimento recibimos información. Les ruego que, antes de aceptar ese llamado, ese ofrecimiento de obtener un niño fácilmente piensen en todo esto. Porque además accediendo a esa entrega estarán alimentando al tráfico de niños y no ayudando a un niño. Un niño sin su historia será un adulto que no podrá elaborar un proyecto de vida sólido, nada se construye en la mentira. Adoptar es un acto de amor y el amor es Verdad.
Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI 16.496.527
palmagraciela@gmail.com

domingo, octubre 12, 2008

Tenis SÍ, Identidad NO

Más allá de las especulaciones o sospechas expresadas por el tenista Nalbandián la realidad es que el Gobierno de la provincia de Bs.As. se moviliza cuando quiere y le conviene. Me extraña que, teniendo en cuenta su historia personal, el gobernador Scioli borrara de un plumazo el Programa Provincial Reencuentros. Este Programa era para la restitución de la verdadera Identidad de origen para aquellos bonaerenses que no pasamos por el marco legal de la adopción, muchos víctimas del tráfico de bebés. Este Programa creado en su momento por Felipe Solá convertía a la provincia de Bs.As. en pionera y daba el ejemplo a todo el país. Que Scioli haya permitido que el Dr. Álvarez Echagüe, subsecretario de gobierno nos menosprecie aduciendo que no movilizará al Estado por 30 personas además de demostrar ignorancia en el tema demuestra un grado de insensibilidad inaceptable al formar parte de un gobierno que hace alarde de los DD.HH. Tampoco el gobernador ha reaccionado ante las denuncias sobre el manejo de este tema por parte del Ministerio de Seguridad de la Pcia. de Bs.As. que desde hace 5 años tienen 500 casos en su poder, donde como respuesta recibimos malos tratos, injurias, acusándonos de obsesivos cuando lo más honesto hubiese sido decir que no se podían hacer cargo, que solo resuelven adopciones o colaboran en los casos de lesa humanidad y no jugar con nuestros sentimientos. Porque somos personas, seres humanos que vivimos en una nebulosa de no saber nada sobre nuestra llegada a este mundo y tenemos un derecho legítimo que nos corresponde. Los enjuagues políticos no nos corresponden, no nos mezclen en eso, los DD.HH. son otra cosa.
Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI 16.496.527
palmagraciela@gmail.com

lunes, octubre 06, 2008

Los Otros Niños

"LOS OTROS NIÑOS" LAS REDES LLAMADAS SOLIDARIAS NI SIQUIERA LOS RECONOCEN EN SUS ESTADÍSTICAS
SON TAN PEQUEÑOS, TAN RECIEN VENIDOS A ESTE MUNDO Y TAN INMADUROS... QUE NADIE LOS VE NI LOS CONSIDERA.TAN SÓLO ESTÁN A MERCED DE LAS BANDAS QUE LOS MANIPULAN Y VENDEN Y DE EGOÍSTAS QUE LOS USAN EN ALGO QUE LOS GRATIFICACUANDO SE LOS GIRA A UN DESTINO, DESAPARECEN DE LA FAZ DE LA TIERRA Y APARECEN INTERCAMBIADOS EN DONDE NO SE SABE DÓNDE
Tan sólo al sureste de Santiago del Estero, desaparecen un promedio de 12 bebés por semana, sin que nadie haga nada por ellos. Los "Otros Niños" no son considerados personas, ni por los Estados, que cuando nacen no los registran para facilitar la compra venta sin dejar rastros.
Los responsables, cuando se los denuncia judicialmente, son sobreseídos sin siquiera haber sido llamados a declarar.
CARACTERÍSTICAS DE LOS "OTROS NIÑOS"
Privilegios que pueden obtener
a.- Servir para calmar la angustia de algún desesperado por "conseguir un niño" y poder transformarse en hijo de alguien.
b.- Nacer sano y ser varón, para ser más codiciados y lograr que alguien lo venda a un "mejor" destino.
Desventajas
a.- No son registrados por Los Estados, para permitir transacciones sin dejar huellas de la cadenas de ilícitos que se generan contra ellos.
b.- No son considerados personas, sino objetos de compra venta o algún tipo de intercambio.
c.- No tienen rostro.
d.- No tienen identidad.
e.- No tienen madre por cuanto se les oculta su origen biológico.
f.- En algunos casos se sabe de dónde provienen, pero nadie sabe a dónde van.
g.- Cuando llegan al destino del adquirente, se les cambia la identidad, según se necesite.
h.- Tan sólo en Argentina, se estima que deambulan mezclados con niños normales, más de 3.000.000 de "Los Otros Niños".
i.- La mayoría de ellos, desde que son engendrados ya están signados para ser negociados.
j.- Nacer nena y de tez oscura.
k.- Nacer con un defecto físico.
l.- Muertos también sirven "Los Otros niños" por cuanto se los utiliza para intercambiarlos en el momento del parto por niños vivos que luego, también se transforman en "Los Otros Niños".
m.- Nacen por doquier, en ranchos, debajo de un árbol, consultorios médicos, casas particulares, hospitales, o en salas de partos acondicionadas en los mismos hoteles donde los venden a turístas. Se utilizan en diversar actividades, generalmente de característica industriales como en la mendicidad, en la pornografía y explotación sexual comercial de niños, en el desguace de órganos, o simplemente son adquiridos como mascotas para cumplir el sueño de alguien.
Todo el mundo sintió hablar alguna vez de alguno de ellos... A nadie le interesa nada de estos Entes, que no existen por que nadie los reconoce.
Julio César Ruiz
Fundación Adoptar
Tucumán-Argentina

domingo, octubre 05, 2008

Escuchar los reclamos del pueblo

En la misa de la 34º peregrinación juvenil a pie a Luján el cardenal Jorge Bergoglio criticó a quienes “no escuchan los reclamos del pueblo porque prefieren dominar al otro o simplemente no les interesa el otro”. Recordé entonces que el viernes escuché a la Sra. Presidenta reclamar “dialogar con racionalidad y paciencia” y que ningún sector puede tomar de rehén al resto de la sociedad. El Estado Argentino tiene de rehenes a tres millones de ciudadanos que buscamos nuestra verdadera identidad de origen, que no seguimos el marco legal de la adopción condenándonos a vivir en una nebulosa. El Gobernador Scioli al asumir encontró el Programa Provincial Reencuentros para la restitución de la identidad de los casos que no son de lesa humanidad. Lo frenó. El Dr. Álvarez Echagüe, subsecretario de la Gobernación fue terminante al imponer su decisión y hacer valer su autoridad en una reunión con la Agrupación Quiénes Somos. ¿Dónde están el diálogo racional y la paciencia? El Ministerio de Seguridad de la Pcia. de Bs.As. hace 5 años asumió la responsabilidad de tomar nuestros casos (400) y confiamos mucho más que unos datos personales, le confiamos nuestra vida privada. Todavía esperamos respuesta, eso sí, uno de sus funcionarios intentó echarnos a la vereda del edifico de DD.HH. de la Nación. ¿Diálogo y paciencia? En Neuquén la Dirección de DD.HH. ya no promete reuniones, ahora se oculta en el silencio. La lista es larga de funcionarios que responden de manera opuesta al discurso de la Presidenta. Los ciudadanos sin identidad pasamos a ser tratados como victimarios, obsesivos y persecutores, sometidos al interrogatorio del Estado. Un Estado que no nos acompaña, que no nos reconoce derecho alguno. El cardenal Bergoglio en Luján expresó que no escuchar es como querer dominar o prescindir del otro, comenzar a borrar al otro y tras preguntar “¿qué es lo que nos impide escuchar? reflexionó: “es querer imponer lo que yo siento, lo que yo creo, lo que yo quiero”. En materia de DD.HH. el Estado no escucha, ni siquiera lo intenta.
Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI 16.496.527
palmagraciela@gmail.com

miércoles, octubre 01, 2008

Un Congreso para todos los argentinos

En reunión de asesores de la Comisión de Derechos y Garantías del Senado noté mucha desinformación de parte del oficialismo sobre la búsqueda de la verdadera identidad de origen. Decir que si pedimos ayuda al Estado tenemos que hacernos cargo porque los funcionarios públicos tienen la obligación de denunciar si observan un delito (en nuestro caso sustracción de identidad) y se verá afectada la familia de crianza es una barbaridad. Si justamente hablamos de que nuestros casos no son de lesa humanidad, ¿qué van a denunciar? ¿Que hace 40 años alguien anotó como propio a un hijo? Estamos hablando de que la restitución de la identidad es posible si hay voluntad política. Cuando conviene dicen que nuestros casos prescribieron y cuando no, que no prescribieron. Un poco de seriedad Sres. y de sentido común. Aunque no lo quieran ver somos millones pero somos millones de seres humanos que no queremos revanchas ni venganzas simplemente que se cumpla con un derecho legítimo para dejar de vivir en una nebulosa, conocer nuestra propia historia, la verdad. Y eso será posible cuando el Estado garantice a nivel nacional las búsquedas. Ni las ONGs ni los particulares debemos manejar información indiscriminadamente, ni acceder a todo tipo de bases de datos, eso no es serio, no es legal. Discutamos, intercambiemos ideas pero para llegar a un objetivo en común y en beneficio de las personas. Hasta ahora solo recibimos cuestionamientos, desconfianza y nos sentimos interrogados cuando a la víctima solo debe ayudársela. Sres. Senadores, asumieron una gran responsabilidad y juraron velar por los derechos de todos los ciudadanos. No pretendan manejarnos políticamente, enredarnos en esas cuestiones. El Derecho a la Identidad es para todos los seres humanos. Uds. son nuestra esperanza por eso se los votó.
Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI 16.496.527
palmagraciela@gmail.com