Sra. Presidenta, la escuché en el acto de Gendarmería expresando que le gusta ver la película entera. Hay una que el Estado no quiere ver en su totalidad: la de los bebés que nacimos y pasamos de mano en mano como objetos. Sí, la película sobre el tráfico de bebés donde se ve solo a la madre “dadora”, a los intermediarios, a las parejas que se quedan con esos bebés y los anotan como hijos propios. Porque no los adoptan. Pero de los bebés, de su futuro, de lo que les pasa o sienten nadie habla. Bebés a los que se les fabrica un certificado de nacimiento, con fecha falsa (en algunos casos hasta el año), lugar, los detalles del parto, todo mentiras. Somos más de 3 millones de actores de una película que nadie quiere ver de manera completa. Solo aceptan una versión: los casos de lesa humanidad. Y la sustracción de identidad daña por igual, la incertidumbre, ese espacio en blanco en nuestras vidas. No tienen que restituirnos a nadie, ni darnos apellido ni obligación alguna hacia nosotros. Queremos conocer nuestra historia, nuestra verdadera identidad de origen. En su discurso también se refirió a manejarse siempre dentro del marco de
Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI (con datos falsos) 16.496.527
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