sábado, febrero 20, 2016

Necesitamos políticas públicas, una problemática social de muchos años.
Prevenir por el Bien Superior del Niño y reparar el daño ya ocasionado facilitando las búsquedas a los ciudadanos que deseen hacerlo.


jueves, febrero 11, 2016

Ni cigüeñas ni repollos

En pleno siglo XXI nadie se horroriza ante una madre soltera y sola, es más, hoy es una elección.
Pero hasta no hace demasiado tiempo se tenía muy en cuenta en el origen de un niño la legitimidad de los vínculos de la pareja que lo había concebido. Inclusive tenían menos derechos.
Se los diferenciaba como hijos ilegítimos, naturales o adulterinos e incestuosos. En la partida de nacimiento se destacaba esa condición y carecían casi de todo derecho ya que eran el testimonio que atentaba contra el ideal de familia basado en el matrimonio indisoluble y la moral pública.
En los años 40, 1 de cada 3 niños estaban en esa condición. Y muchos más que permanecieron ocultos de esas estadísticas porque fueron anotados como hijos propios del matrimonio que lo recibía.
No hablo de adopción sino lo que hoy conocemos como apropiación y que no fue una metodología utilizada solo por la dictadura militar. Sucedió siempre y sigue pasando.
Hoy cotidianamente hablamos de los DDHH y ante casos mediáticos muchos se expresan a favor del derecho a la identidad del niño. Que no se le mienta ni oculte nada, que debe saber quién es su padre o en los casos que fueron gestados por donación de gametas que el laboratorio conserve los datos del donante.
Por el bien superior del niño.
Pero muchos adultos desconocemos nuestro verdadero origen. Al nacer fuimos entregados de manera ilegal y cambiaron todos nuestros datos personales. No solo figuramos como hijos biológicos de quienes no lo son sino que nuestra fecha de nacimiento y lugar son falsos.
Desconocemos nuestros antecedentes médicos, étnicos y culturales.
Hoy también hablamos muchos del ADN y justamente la genética es una de las alarmas que a los que estamos en esa situación nos dice que algo está mal.
Los seres humanos tenemos archivos genéticos de 4 generaciones, un bebé no nace como una hoja en blanco, en la gestación además de alimento recibimos información.
Todos tenemos una historia, buena, mala, dolorosa, pero nuestra. Tenemos derecho a saber cuándo nacimos, dónde y lo que sucedió.
Los adultos tomamos decisiones egoístamente sin pensar en las consecuencias y si se trata de un niño el daño ocasionado puede ser muy grande.
La Constitución Nacional ha tomado esto en cuenta y determina que el Estado debe ocuparse de todo ciudadano con su identidad vulnerada, garantizándole arbitrar todas las herramientas necesarias para que halle su verdad personal.
En el Congreso Nacional desde 2003 han ingresado proyectos de ley que terminaron archivándose.
Pasamos una década donde el gobierno nos condenaba a la incertidumbre y nos discriminaba por haber nacido en un año políticamente incorrecto.
Los diputados y senadores de la oposición de entonces nos decían que nada se podía hacer porque el bloque del FPV se oponía a tratar nuestra problemática. Así se perdieron 4 proyectos en el 2015.
Hoy ha cambiado el panorama legislativo, ya no hay excusa.
Pedimos a los diputados y senadores que elaboraron esos proyectos y que acompañaron con su firma que incluyan nuestro tema en su agenda.
Buscamos nuestra verdad personal, no perseguimos a nadie ni queremos que nos cambien el apellido ni tienen que restituirnos. El Estado tiene las herramientas necesarias para investigar con confidencialidad y respeto para las partes involucradas.
Sabemos que no todos lo lograremos pero nadie tiene derecho a decir que no podemos. Se trata de nuestras vidas.

Graciela Palma Arizaga (Ciudadana sin identidad)
DNI (con datos falsos) 16.496.527
palmagraciela@gmail.com
www.identidadbiologica.blogspot.com


lunes, febrero 01, 2016

Pedido al Presidente Macri por la Universalidad de los Derechos


Nuevamente, ante un caso mediático sobre la maternidad de mujeres solas y la utilización de donantes de gametas, escuché muchas voces citando el derecho a la identidad de ese bebé por nacer.
Hoy parece que todos tienen en claro la importancia que tiene para el niño crecer en la Verdad y conocer su origen biológico.
Pero no se quiere ver la existencia de muchísimos adultos que al nacer fuimos entregados ilegalmente y anotados como propios, que reclamamos poder ejercer nuestro derecho a conocer nuestra verdad de origen.
Somos el producto de una conducta social de muchos años que pensaba que se “salvaba” a un niño de ingresar a un orfanato entregándolo directamente a un matrimonio que lo anotaría como si fuera su hijo biológico.
Esto implicaba modificar todos los datos personales: fecha de nacimiento, lugar, nombre de los padres, etc. Al no ser una adopción no podía ser “plena” la entrega y se cambiaba todo para evitar cualquier arrepentimiento de la madre y posterior búsqueda.
En nuestro país es el Estado Nacional el encargado de garantizar a todas las personas el derecho a la identidad formal mediante el DNI.
Como es el responsable de garantizar la identificación de todas las personas al nacer, también le cabe la responsabilidad por omisión, frente a la alteración o supresión de esa
identidad. Por esta razón, es el Estado quien debe poner a disposición del ciudadano todos los mecanismos y las herramientas que faciliten la obtención de la verdad material, sin la cual no hay identidad plena posible.
El derecho a la identidad es el derecho subjetivo a ser uno mismo y presentarse así frente a los terceros.
Existen instituciones estatales especializadas en la investigación y asistencia de las víctimas de alteración o supresión de la identidad, pero su objeto ha sido limitado a las víctimas de la última dictadura militar. Me refiero a la CoNaDi. Y al Banco Nacional de Datos Genéticos.
Le corresponde al Estado dar respuesta a todo derecho lesionado, más allá del período histórico en que ocurrió el delito que lo generó.
Y el Estado tiene compromisos adquiridos al incorporar a nuestra Constitución Nacional los tratados internacionales de Derechos Humanos.
Nosotros no pedimos judicializar, no juzgamos ni nos mueve el rencor. No queremos cambiarnos el apellido ni nos tienen que restituir a alguien, solo pedimos la oportunidad de arreglar algo mal hecho y que nadie pensó en su momento del daño personal que nos ocasionaba.
Hoy debemos consagrar lo que es de todos: el derecho a la identidad. Se haya nacido en cautiverio, fruto de una violación, producto del abandono o simplemente se trate de un ciudadano que busca su verdad. Las víctimas no tienen distinción y los instrumentos
de reconocimiento y garantía de los Derechos Humanos deben estar en consonancia con el principio que los sustentan: la igualdad y la universalidad.
Durante la década pasada se nos culpó por haber nacido en un año políticamente incorrecto. Fuimos maltratados y acusados de persecución.
Hoy tenemos la esperanza de ser considerados seres humanos que merecemos conocer nuestra Verdad personal.
Pedimos a la nueva gestión humanización, respeto y dignidad hacia todos. Necesitamos las políticas públicas adecuadas para garantizar las búsquedas siempre en un marco de confidencialidad y respeto para todas las partes involucradas.
Y trabajar para el cambio cultural y que estas prácticas dejen de ser naturalizadas.
Un bebé deseado o no es ante todo un ser humano que se debe respetar.
Adoptar, no apropiar.

Graciela Palma Arizaga (Ciudadana sin Identidad)
DNI (con datos falsos) 16.496.527

palmagraciela@gmail.com