domingo, enero 27, 2008

De eso no se habla y el Estado obediente mira al costado


Los secretos, las mentiras pesan, agobian, hunden a los que los generan y a los que somos víctimas de ellos, matan la posibilidad de ser uno mismo tienen efectos traumáticos. Depresiones, ataques de pánico, atención dispersa, trastorno de aprendizaje y pueden ocasionar enfermedades como asma, psoriasis, cáncer y por supuesto dificultades en las relaciones de pareja, familiares y laborales.

Esto es así, hasta fue nota en la revista dominical de un importante diario argentino.

Pero ni a los Estados Nacional, Provinciales y Municipales parece preocuparles la suerte de sus ciudadanos más si esos ciudadanos fuimos los bebés del tráfico de niños que hoy siendo adultos buscamos nuestros orígenes. Jamás se nos considera en algún Programa de Ayuda, en tiempos que la palabra “inclusión” aparece en todos los discursos de nuestros dirigentes la realidad es otra.

Al contrario, se molestan y ofenden por mis cartas que lo único que hacen es mostrar la realidad que no quieren ver: su inoperancia en el tema de la búsqueda de la Identidad, la falta de voluntad política y el incumplimiento con la Constitución Nacional y los Pactos Internacionales. Entonces responden con agresiones: patoteros, resentidos, somos gente con la que no se puede hablar, ya nos “advirtieron” sobre Uds., etc., no nos metan en entuertos políticos.

Maduren y cumplan con su deber como corresponde.

Hay tres millones de argentinos que seguimos esperando.

Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI 16.496.527