sábado, enero 26, 2008

Hijos del Tráfico



Buscan su identidad pero no son hijos de desaparecidos. Son adultos que durante su niñez fueron víctimas el tráfico de bebés. Muchos fueron adoptados de forma irregular, anotados como hijos propios o fueron directamente vendidos por médicos o parteras. Se quejan del poco apoyo oficial.

Graciela Palma es una de las tantas personas que buscan su identidad. Según sus dichos, es una de los tres millones de víctimas del tráfico de niños en Argentina. Afirma desconocer su verdadera fecha de nacimiento y el lugar donde su madre biológica dio a luz. “Somos los bebes del tráfico de niños que hoy como adultos buscamos nuestro origen”.
La Asociación “Quienes Somos” surgió a principios del 2002, cuando un grupo de personas que buscaban su verdadera identidad biológica decidieron reunirse, debido a que no existía ningún organismo oficial que se dedicara a investigar los casos de apropiación de menores fuera del período de la dictadura.
Graciela manifestó que al igual que las personas que están en su misma situación, no tiene antecedentes médicos ni genéticos, generando un riesgo que podría afectar tanto a su salud como a la de sus hijos, debido a que desconocen si son portadores de alguna enfermedad hereditaria. Denuncia que en nuestro país, no se les reconoce derecho alguno, ya que al no haber sido legalmente adoptados, carecen de un expediente que contenga su historia familiar.
La agrupación se formó en el marco institucional de la Defensoría del Pueblo de la Nación. Desde entonces, su actividad se centró en acompañar y orientar a todas las personas que buscan conocer sus antecedentes.
La principal finalidad es exigirle al Estado que emplee los medios necesarios en la búsqueda de sus orígenes, y de esta manera, poder garantizarles el “Derecho a la Identidad”, el cual está consagrado legalmente a través de la Constitución Nacional y los Pactos Nacionales e Internacionales.
Solicitan adicionalmente, que se les arme el expediente correspondiente con la verdadera información de su nacimiento, y que se les garantice transparencia y confidencialidad.
También denuncian la complicidad del Estado en la sustracción de identidad y adulteración de documento público. Explican que la mayoría de los integrantes de “Quiénes Somos”, han sido anotados como hijos propios, lo que derivó en que sus partidas de nacimiento sean legales pero ilegítimas. También sostienen que algunos tienen expedientes de adopción pero con severas irregularidades.
Graciela manifestó que “no existe lugares gubernamentales que tratan esta temática, salvo que exista una relación con un delito de lesa humanidad”. Expresó su desilusión ante la falta de acompañamiento jurídico con respecto a su problemática, y acusó a Eduardo Duhalde, Secretario de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, haber declarado que “este tema al Estado no le interesa, que son muy grandes, y que se acordaron tarde para buscar”. También afirmó según el funcionario, no existen tales archivos y que no se puede hacer nada al respecto.
La organización ha logrado hasta el momento que 80 personas conozcan su verdadera identidad, entre los que se encontraban adopciones y apropiaciones. Alegan que no es todo una historia rosa, que pueden encontrarse con datos muy fuertes. Esta iniciativa se pudo llevar a cabo con ayuda del Programa "Reencuentros" de la Provincia de Buenos Aires que contó con la posibilidad de acceder a los archivos del Registro Provincial de las Personas.
En la actualidad, se prevé la implementación de la ley 2.202 en al que se solicita la apertura de archivos de hospitales y clínicas privadas de Buenos Aires. Aseveran que observando este tipo de registros atentamente, empezaron a notar que en las partidas de distintas personas aparecían los mismos médicos.
También expresaron su interés de poder intercambiar información con organismos como Abuelas de Plaza de Mayo debido a que muchas de las parteras u obstetras que intervinieron en los casos de lesa humanidad, ya venían trabajando en el tráfico, y lo siguieron haciendo durante la dictadura y hasta el día de hoy.
Graciela Palma se queja de la falta de protección del Estado y la falta de voluntad política para tratar el tema. Somos ciudadanos sin identidad. Vamos manejando nuestras vidas en el aire, como una cuerda floja dentro de una nebulosa, en al que contamos con herramientas endebles que afectan nuestros propios proyectos de vida.
Dju Publicada el 25 de Enero/08 en Diario Judicial