viernes, febrero 01, 2008

Carta de Silvia al Subsecretario de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 30 de enero de 2008


Gobernación de la Provincia de Bs.As.
Subsecretaría de Gobierno
Dr. Juan Pablo Alvarez Echagüe

Estimado Dr.

Me acerco para compartir con usted lo que significó para mí el Programa Provincial Reencuentros. Para ello lo invito en este momento a que piense en su ombligo. Es un símbolo. Es la cicatriz que nos dejó una unión. Una unión de nueve meses con “alguien”. Por allí ese “alguien” nos nutrió. La sangre de ese “alguien” fluyó por nosotros. Por allí fue transmitida nuestra historia y nuestra herencia genética. Tal vez usted, como muchos, pueda asociar al ombligo con un “alguien” real. Unen a ese ombligo con un rostro, un perfume, una voz, una historia. Ese ombligo es símbolo de nuestro origen, nuestra IDENTIDAD.
Hace cinco años, cuando me enteré que no era hija de los que pensaba eran mis padres biológicos, me miré al espejo. Observé mi ombligo y me pregunté “¿A quién estuve unida? ¿De dónde vengo? ¿Qué origen tengo? ¿Cuál es mi historia familiar?” y ese ombligo se convirtió en un hueco en mi historia. Un hueco que quería llenar. Que me urgía llenar para saber realmente QUIEN ERA.
Como personas sabemos que tenemos componentes heredados y componentes adquiridos. Ambos componentes forman LA PERSONA. Conocer los orígenes nos da seguridad. Nos permite saber QUIENES SOMOS. Dónde estamos apoyados. Nuestra raíz. Es muy complicado explicar lo que se siente cuando se desconocen los orígenes. Sobre todo a personas que no han sentido esto. Mi experiencia personal me sirvió para pararme orgullosa en la vida y decir “Sí, soy adoptada. Nací el 7 de enero no el 11 de marzo. Conozco el nombre que me pusieron al nacer. Conozco el nombre de mi madre, padre y hermanos” “MUNDO: ESTA SOY YO. Compartan conmigo esta alegría. Déjenme que les cuente.”
Saber quiénes somos sirve para eso. Ese es el objetivo. Tan simple y sencillo como eso. ESTA SOY YO, COMPLETA. MI PASADO Y MI PRESENTE.
Aquí no se trata de culpar a los padres biológicos o a los adoptivos o a los apropiadores. Cada uno habrá tenido sus motivos para hacer lo que hizo y tampoco somos Dios para juzgar. Pero tampoco nadie es Dios para decirnos si PODEMOS O NO saber nuestro pasado. Negarnos la posibilidad de conocer nuestra historia es alienarnos como personas. Es condenarnos a vivir con un agujero en lugar de ombligo.
Es un proceso. Intimo e interno. Un encuentro PERSONAL. Por ser personal también tiene sus tiempos de elaboración. No todos procesamos de la misma forma al conocer nuestros orígenes y nuestra historia. Estamos acostumbrados a ver por la televisión escenas de encuentros con llantos, gritos y mucha puesta en escena. Pero no todos queremos eso o no todos lo vivimos de la misma forma.
El encuentro con “los otros” es un segundo paso. Primero tenemos que encontrarnos con NOSOTROS.
En mi caso personal, considero que todavía no es mi tiempo para reencontrarme con mi familia biológica. Tal vez sea mañana, en unos años o nunca. Esa es una decisión personal. Esto no quita que el hecho de saber mi pasado me cambio en muchas cosas:

- Conocí el nombre y apellido de mis padres, hermanos y abuelos.
- Conocí mi fecha de cumpleaños. Este año fue el primer año que festeje el verdadero día de mi nacimiento.
- Conocí el lugar donde nací.
- Conocí la historia de la vida de mis hermanos y padres.
- Conocí los pormenores del proceso de mi adopción.
- Conocí y valoré la valentía y el amor de mis padres adoptivos demostrado en cada paso del proceso de adopción. Largo y tedioso como lo sigue siendo hoy.
- Pude modificar mi historia clínica ya que la que tenía era basada en una historia familiar que no era verdadera.
- Conocí a muchas personas que se acercaron para compartir la historia y para apoyarme.
- Conocí a muchas personas que se acercaron para solicitarme ayuda y sentí la impotencia de no poder hacerlo ya que no contamos desde el gobierno con una infraestructura adecuada.

Gané mucho e incrementé lo que ya tenía. Ya no tengo un agujero en el ombligo. NADIE DEBE TENERLO.

Todo este cambio, todo este encuentro conmigo misma, todo este crecimiento personal, pudo darse gracias a que existe el Programa Provincial Reencuentros. Que debería dejar de ser Provincial para ser NACIONAL.
Es verdad que mediante este Programa, el gobierno no hace más que cumplir con la Constitución de la Provincia en su art. 12, Inc. 2. Para mí, hace mucho más que eso: cada reencuentro es un nuevo nacimiento. Es el paso a una vida nueva. Es EL REENCUENTRO CON EL SENTIDO DE LA PROPIA VIDA.
Estimado Dr. Juan Pablo Álvarez Echagüe, le ruego tenga presente esta carta y de un nuevo impulso a este Programa. Desde ya, todos quedamos muy agradecidos.
Lo saluda cordialmente

María de la Milagrosa S. B. Canulli
DNI: 16.336.361
Nombre biológico: Mirta Susana Romero