lunes, febrero 04, 2008

Mejor que hablar es hacer


Nunca fui una persona violenta ni irrespetuosa, pero me acusan de serlo. Estoy defendiendo y exigiendo que el Estado cumpla con un derecho humano: el Derecho a la Identidad íntimamente ligado al derecho a la integridad física y psicológica de las personas.
Fui un bebé traficado, al nacer no seguí el marco legal de la adopción, tengo certificado de nacido vivo, partida, toda mi documentación legal, pero ilegítima.
Le pido a ese Estado que me desprotegió que me ayude a recuperar mi identidad de origen pero me cierran las puertas o me entretienen a ver si me canso y dejo de molestar.
En Santiago del Estero se realiza la 23º Edición del Seminario de Formación Teológica bajo el lema “Desde los pueblos crucificados vamos por más humanidad” y mi sorpresa fue encontrar que participaban como invitados funcionarios a los que les pedí su ayuda y recibí indiferencia. Concretamente nada hicieron.
Somos tres millones de personas que queremos saber de nuestra historia, dónde y cuándo nacimos, nuestros antecedentes médicos, algunos con hermanos que al nacer fueron separados y entregados como hijos únicos.
No cuento con los medios para estar en ese Seminario, me hubiese gustado escucharlos hablar sobre humanidad mirándome a la cara.

Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI 16.496.527