sábado, febrero 09, 2008

Yo no fui adoptada




Dicen que los niños adoptados empiezan una nueva vida con una mochila en la que cargan con historias muchas veces dramáticas. La adaptación entre el menor y su familia adoptiva no siempre resulta sencilla, pero el haberse realizado en un marco legal aunque el proceso sea lento y molesto en definitiva prepara a los padres para la adopción que debe ser una decisión muy meditada.


La adopción no solo es un acto de los adultos, los niños también tienen que adoptar y eso a veces cuesta. Los padres deben conocer la historia previa del menor, tarde o temprano el niño preguntará sobre su origen, ocultarles su pasado no resuelve los problemas sino que los agrava y deja imborrables secuelas.


De las adopciones fallidas nadie habla, aunque son las menos, existen. La adopción legalmente realizada garantiza tanto al niño como a los padres ayuda, preparación y acompañamiento en todo ese proceso.


No fui adoptada, soy un bebé del tráfico y como adulto busco mis orígenes. No seguí el marco legal, fui desprotegida por el Estado, hoy no tengo familia porque un día decidieron dejarme, yo no era de su sangre. Ahora debo sufrir el maltrato del Estado que no reconoce mi derecho a la Identidad, que en vez de sentarse a hablar del tema y buscar una solución urgente y restituir la identidad de origen a tres millones de argentinos, me esquiva, me recibe molesto y me acusa de invasiva, obsesiva, prepotente y resentida social.


Si hubiese sido adoptada hoy tendría una familia y un expediente con mi historia, no sería una ciudadana sin identidad.


El Estado tiene una deuda muy grande con nosotros, no es impune y va a tener que responder por su inacción.


Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI 16.496.527
palmagraciela@gmail.com