sábado, noviembre 22, 2008

"Al encontrar a mis padres biológicos logré una estabilidad que no tenía"

CÉLINE GIRAUD, PRESIDENTA DE 'LA VOZ DE LOS ADOPTADOS'«Al encontrar a mis padres biológicos logré una estabilidad que no tenía» 22.11.08 -

Ofreció una charla en Donostia para mostrar a los padres adoptivos que deben apoyar a sus hijos si desean conocer su origen, «pero hay que prepararse mucho», dice Céline Giraud tiene 28 años y hace tres fundó la asociación 'La Voix des Adoptés' (La voz de los adoptados), un punto de encuentro para personas con esta experiencia.
A los 16 días fue adoptada en Lima por una pareja francesa. Con 24 años, con el apoyo de sus padres adoptivos, viajó a Perú a conocer a sus padres biológicos. Descubrió así que había sido robada al nacer por una red de tráfico de niños.
Lo ha contado en el libro JŽai été volée à mes parents (Fui robada a mis padres). Y hace unas semanas, en Donostia, invitada por Anichi. -
Su asociación ofrece apoyo a los jóvenes que quieren conocer a sus padres biológicos.
¿Es una búsqueda siempre necesaria?
- Apoyamos a quienes nos lo piden, a partir de los 18 años. Quien necesita hacerlo es porque ello le va a ayudar a construirse y seguir adelante. A veces estamos bloqueados por la necesidad de saber de dónde venimos y quién es esa mujer que nos dió la vida. En nosotros hay un hueco negro porque no conocemos el pasado.
- ¿Cómo se resuelve la cuestión del 'hueco negro'?
- Cada historia de adopción es única. En nuestra asociación hay quien no quiere saber nada de sus orígenes. Sólo se siente francés y quiere seguir así. También hay quien 'enloquece' por su país de origen y se va a vivir allí. Entre estos extremos hay distintos grados. No podemos generalizar. - Esa oscuridad, ¿se aclara de una u otra manera?
- Hay adoptados que no tienen ningún dato. Quieren llenar el hueco negro y no lo logran. Tienen que aceptar que va a ser así. Nosotros les ayudamos a ello. A comprender que no es culpa de nadie, pero su expediente no tiene datos. Son niños de padres desconocidos que fueron encontrados en la calle y no hay forma de saber más. Nosotros les ayudamos a hacer su luto. - ¿Hay países dónde es más fácil seguir la pista de un nacimiento?
- China se ha abierto a la adopción hace sólo 10 años. Los niños son pequeños y no han aparecido casos de jóvenes que quieren conocer a sus padres biológicos. Pero llegarán. Y en China no hay datos en los expedientes de adopción, por lo que será difícil encontrar respuestas. En Colombia, por ejemplo, es casi automático poner en el expediente el nombre de la mamá. Es muy importante tener aunque sea un nombre. Con ello se puede empezar.
- ¿Qué problemas específicos tiene un niño adoptado? - Hay un problema de identidad. A nosotros no pueden decirnos quién nos dio la vida y por qué estamos en este mundo. Y es una pregunta fundamental. También hay que superar un abandono.
- ¿Cómo se logra?
- Nosotros no conocemos nuestra historia pero hay una cosa que sí sabemos y es que nos abandonaron. Es un paso previo a ser adoptado. Y es difícil. Nos hemos perdido la relación que el bebé tiene con su mamá, en su pecho, todo ese contacto. Es una herida. Y tarda tiempo en curar. - Hay algo más... - Los adoptados en el extranjero tenemos un añadido. Por nuestro físico sabemos que venimos de otra parte del mundo. Hay interés, curiosidad y miedo por ese país que nos abandonó. Tengo un hermano coreano que tiene miedo de volver a su país. Me dice que quisiera viajar a China, a Japón o a Vietnam, pero que no se siente con fuerzas para ir a Corea. Y hay bastantes casos así. A veces el interés crece con la edad. Hay mucha variedad de casos. - Habla de su hermano...
- Hablo de mi hermano adoptivo. Nuestros padres nos adoptaron a los dos. A mí, de Perú. Y a él, de Corea. Ahora tengo otro hermano que está en Perú, además de hermanas y una familia completa allí.
- ¿Qué aprendió en la búsqueda de sus orígenes a los 23 años?
- Es un camino muy duro. Es fácil decir 'quiero encontrar a mi familia biológica'. Pero después está lo que puede aparecer. Mi historia es trágica. Pero hay otras también muy difíciles. Puede haber casos de violación o incesto. Historias muy difíciles de escuchar, de comprender y de asumir. Es un camino muy duro. Y siempre digo a quienes me consultan que tengan mucho cuidado. No para que dejen de buscar, sino para avisarles de que hay que prepararse. Uno puede estar muy mal después. La asociación ofrece talleres de acompañamiento y preparación para quien quiere buscar.
- Hay un lado positivo en la búsqueda....
- Yo encontré una estabilidad que no tenía antes. Ahora sé quien soy. Conozco mi historia. Sé de dónde vengo y por qué estoy en Francia y en este mundo. Y eso me dio unas ganas de seguir adelante que antes no tenía. Porque tenía muchas preguntas. Me bloqueaba y no podía avanzar. El proceso me unió más con mis padres adoptivos. Siempre les había querido. Pero después aún les quise más. Estaba muy orgullosa de ellos. Se comportaron como padres.
- A saber...
- Me apoyaron y me comprendieron. Me acompañaron en este camino. No se trata de una presencia física. Es un momento que a veces queremos vivir solos. Mi primer viaje a Perú decidí ir sola, aunque mi madre adoptiva quería acompañarme. Para mí era algo muy íntimo. Era algo que quería hacer sola porque era mi historia.
- Se atrevió...
- Sabía que si pasaba cualquier cosa mis padres estaban ahí para consolarme o escucharme. Eso quiero hacer comprender a los padres adoptivos. Que apoyen a sus hijos. No hace falta seguirles y preguntar a cada rato. Deben hacerles ver que le comprenden. Yo me preparé de modo intuitivo. Estudié el idioma y contacté con grupos latinoamericanos.
- Para referirse a su caso habla de tragedia.
- Sí. Que tuvo un final muy bonito. Mis padres adoptivos me lo dieron todo. Pero no puedo olvidar el dolor que sintió mi mamá al perder a su bebé. Yo soy madre. Y si me roban a mis hijos el dolor sería insuperable. Fue muy bonito cuando nos encontramos. La última vez que me vio tenía 3 días. Y me volvió a ver con 23 años. Ahora estamos en contacto.
- A veces hay que asumir que no te han querido...
- Sí. La herida del abandono se graba en nosotros. Un bebé no habla pero siente. Después comprendemos. Pensar que no nos han querido es como un tortazo en la cara. Por eso queremos saber. Pensamos: 'Si me abandonó tenía una buena razón. Una madre no abandona a su hijo por nada'. Por eso se busca.
- ¿Se supera?
- Hay quien encuentra a su madre y ella no desea el contacto. Esa madre ha asumido el abandono y su hija no está en su vida. Esto puede ocurrir. Hay que estar muy preparado y ser fuerte para poder superarlo.
- Y habrá que hacerlo...
- Si sabes que puede pasar, estás bien preparado y ocurre, podrás seguir adelante. Al menos has tenido una respuesta. Hay quien lo supera y quien no. Hay quien no lo acepta. Quieren saber y son tercos. Hay gente más madura y preparada que decide vivir su vida. Y lo logra.