viernes, noviembre 14, 2008

Identidad: Derecho de los adoptados (3 millones afuera)

No hay peor ciego que el que no quiere ver. La diputada Claudia Bernazza presentó el proyecto de ley Derecho a la Identidad de Origen de las Personas Adoptadas (Exp.5987-D-2008) que tiene por objeto garantizar que se cumpla con ese derecho pero, repito, de las personas adoptadas ¿Y los tres millones de argentinos que no fuimos adoptados, víctimas del tráfico de niños, que fuimos anotados como propios no tenemos ese derecho? Habla de proteger a toda persona menor de edad adoptada, ¿y los bebés y niños que son entregados ilegalmente actualmente en Misiones, Santiago del Estero, Capital Federal y en todo el país que luego no son adoptados sino anotados como propios? Cita la figura de un “juez garante”, en nuestros casos nada tiene que ver un juez, es más, no queremos judicializar nuestras búsquedas ni accionar contra nuestras familias de crianza. Queremos la información que tendríamos en un expediente de adopción. El Proyecto se refiere a la intervención de la CoNaDi. Este organismo creado por Menen a pedido de Abuelas de Plaza de Mayo atiende únicamente los casos de lesa humanidad. La entonces diputada Pérez Suárez presentó en el año 2003 un proyecto de ampliación de la CoNaDi para que atendiera nuestros casos y fue como si hubiera arrojado una bomba atómica e inmediatamente la Comisión de DD.HH. de diputados de la Nación cajoneó ese proyecto sin dudarlo. Lo mismo ocurre con el Banco Nacional de Datos Genéticos que no considera nuestra incorporación y debemos abonar el análisis. En definitiva existe una resistencia enorme a nivel nacional, en nuestros gobernantes, en nuestros representantes a aceptar que existimos, que hay personas (mayores, menores de edad) apropiadas en todos los tiempos históricos. Cuando el Equipo de Antropología Forense publicita “Tu sangre puede ayudar a identificarlo” debe ser la de todos, la mía también porque hay desaparecidos algunos adoptados y otros anotados como propios. Podrían ser parientes míos o de cualquiera de los que buscamos nuestros orígenes. Pero no, esas cosas no se pueden decir, ni siquiera osar sugerirlas. Camino al Bicentenario no podemos seguir mirando solo lo que se quiere o conviene ver. Para crecer hay que tener valor y coraje de admitir nuestras fallas, nuestros errores y modificarlos.
Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI 16.496.527
palmagraciela@gmail.com