martes, enero 13, 2009

Elecciones: ¿suficiente incentivo?

Recibí el mail de una mujer que busca su verdadera identidad. Nos conocimos en el 2004 y en su partida de nacimiento figura un médico que también firmó muchísimos certificados de nacimientos de bebés que no fueron adoptados sino anotados como hijos propios. Hoy son un grupo numeroso de adultos que no saben nada de su verdadera historia. El Estado jamás los ayudó. Me agradeció mi participación en un programa de televisión (2007) para avalar y acompañar en nombre de la Agrupación Quiénes Somos su denuncia y la de dos personas más ya que le hicieron una cámara oculta a dicho médico donde admitió tranquilamente todo, porque haber entregado bebés borrándoles completamente su verdadera identidad fue según él, un acto de generosidad y amor. A la pregunta ¿mi madre era sana, estaba bien? el profesional respondió " vos no tenés dos células en el cerebro, no?, mirate, sos blanquita, no entregaba cualquier cosa".Venta encubierta, los gastos corrían por cuenta de quienes se llevaban los bebés. Hablo de nacimientos ocurridos en los años 60 en adelante, aclaro. Como este médico a pesar de su avanzada edad continuaba trabajando en un hospital público de Capital Federal, logró que en ese programa su cara fuera borroneada y cada vez que se lo nombró se escuchaba un silbido. Al día de hoy y a pesar de ese documento fílmico escalofriante el Estado nada hizo. Sucede algo similar en La Plata donde un grupo de personas se fueron conociendo porque en sus partidas aparece el nombre de una conocida partera y por supuesto también con ellos el Estado se desentendió. ¡Somos tantos! Pero nuestro error fue no nacer en los setenta, se nos ocurrió llegar al mundo mucho antes o después. Siempre digo que cuando nace un bebé, deseado o no, es una vida que hay que respetar. Adoptarlo, no apropiarlo, pero el Estado nada hace para que esto no siga ocurriendo, no hay campañas ni se educa al respecto. Y a los que andamos por la vida sin saber cuándo ni dónde nacimos en verdad, con una documentación que no nos corresponde, nos acusa de perseguidores, obsesivos, "afectados", etc. Nadie se quiere hacer responsable y reconocer esta problemática social. Recorrimos tantos despachos de diputados, senadores, funcionarios de distintas áreas. La realidad es que no existe al día de hoy un solo lugar estatal que se ocupe completamente de nosotros en todo el país. Las elecciones ¿serán suficiente incentivo como para que alguien reaccione? Porque política de DD.HH. en Argentina no existe. Nosotros somos una de las pruebas vivientes.Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI 16.496.527palmagraciela@gmail.com