sábado, mayo 16, 2009

No soy de aquí ni soy de allá

Hace varios años que en la torta de cumpleaños pongo simbólicamente una velita. No lo hago por coquetería, por ocultar la edad: no la sé. Según mi documentación nací un 17 de mayo de 1961 en Capital Federal; pero todo es mentira. Solo logré saber que en realidad nací en La Plata, que mi madre biológica es polaca o rusa, pelirroja y que fui entregada por un grupo de trata que operaba en la Pcia. de Bs.As. Nadie me ha querido decir nada más. Pactos de Silencio. Luego, el Estado ausente en su Deber pero presente como reforzador de esos Pactos remarcando el círculo de revictimización. Es más, explícitamente el Estado me manifiesta las molestias que le voy a ocasionar a quienes sepan o hayan intervenido en mi entrega y de víctima me transforman en victimaria. No le importa en absoluto los daños ocasionados por la sustracción de identidad, prefiere simplificar la problemática y describirme como una "abandonadita" que no sabe de dónde vino. "Está afectada, pobrecita". El Estado no puede menospreciar una problemática que afecta a más de tres millones de personas en todo el país que buscamos nuestra Verdadera Identidad de Origen. Nadie es Dios para decirnos si Podemos o No saber de nuestro pasado y nadie tiene derecho a negarnos la posibilidad de conocer nuestra historia. Durante años estuve recorriendo despachos, oficinas y así se me va la vida, mendigando cuando el Estado debería reaccionar de manera inmediata. Éste será otro cumpleaños simbólico porque mi verdadera fecha aún no la sé, nací y pasé de mano en mano. Al Estado nacional, provincial y municipal solo le importa si soy afiliada o políticamente "correcta" (año de nacimiento). Hoy hablan de valores y ellos son los primeros en no aplicarlos de manera igualitaria para todos los ciudadanos.
Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI 16.496.527