lunes, julio 20, 2009

Internet: un arma de doble filo

Vivimos en plena era informática y de comunicación veloz. Internet nos permite romper con la barrera de la distancia con solo presionar una tecla. Ya no es imposible recorrer el mundo sin movernos de nuestra silla. Pero hemos visto que también permite ampliar el delito, por ejemplo, los pedófilos porque... ¿quién está del otro lado? He leído notas sobre los beneficios de internet, de las redes, las webs en la búsqueda de personas y de la identidad de origen. Páginas llenas de historias, de datos, de información personal y privada. La información es PODER. ¿Quién lee? ¿Qué uso puede dársele a tánta información? Entiendo, porque yo busco también mi verdadera historia y sé en carne propia lo que se sufre, lo pesada que es esa mochila de la incertidumbre, que prima la ansiedad por encontrar las respuestas. Pero no es la manera correcta, muy distinto es buscar personas desaparecidas o extraviadas donde allí sí es necesario difundir fotos y razgos característicos o para los casos de lesa humanidad. Pensemos que al relatar nuestra vida con una carga de emoción muy grande estamos publicando datos muy personales y hay quienes lucran con el dolor ajeno, que estafan y se aprovechan y tengamos en cuenta que muchos de los "buscados" prefieren la confidencialidad porque seguramente ellos también sufrieron y en vez de acercarse, de conectarse, ante tanta exposición optarán por alejarse. Entonces internet se vuelve contraproducente. ¿El Estado? Chocho, se saca un problema de encima, se libera de una responsabilidad y dice "que se arreglen como puedan". Y el Estado es el que tiene el acceso a todos los archivos y bases de datos. Esa información no puede ni debe estar en manos de particulares ni ONGs privadas. El Estado cómplice en las adopciones irregulares tiene la obligación de hacerse cargo de las búsquedas de más de 3 millones de ciudadanos que queremos saber cuándo y dónde nacimos, lo que ocurrió. Este tema debe asumirlo seriamente, con responsabilidad y respeto, acompañándonos y conteniéndonos, no dejándonos librados a nuestra suerte.
Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI 16.496.527
palmagraciela@gmail.com