domingo, agosto 16, 2009

Hay temas en los que nuestros representantes no pueden improvisar, tienen que consultar a los que saben.

Cuando ciertas noticias adquieren notoridad y la reacción de la población se evidencia es cuando nuestros representantes se deciden por fin a hacer algo. Lamentablemente, no sé si por egocentrismo o simplemente por la mala costumbre adquirida no se asesoran con los expertos en el tema en cuestión e improvisan o copian de modelos del exterior generando proyectos de ley que en muchos casos perjudican o suman obstáculos. A raíz del caso de la venta de bebés que puso al descubierto una red de tráfico en Mendoza, la diputada Mirta Díaz propuso que las madres y los bebés recién nacidos sean controlados e identificados en esa provincia y dentro de las maternidades al momento de salir mediante un sistema de huellas digitales para evitar el robo y tráfico de niños. Evidentemente la diputada ignora la manera en que el tráfico se mueve y que este control que propone no será un obstáculo para sus actividades. Las bandas esperarán a las parturientas "marcadas" y al salir con su bebé del nosocomio enseguida las captarán. Si la idea fuera sacar al bebé del país, de algún Registro Civil o Juzgado de Paz de la zona le otorgarán una nueva documentación y así burlarán la custodia de Gendarmería Nacional. Si en cambio el destino es dentro del país, el bebé será llevado a la provincia del adquiriente y con facilidad obtendrá un certificado de nacido vivo con el cual le harán una nueva documentación cambiándole la identidad y haciéndolo figurar como hijo biológico al inscribirlo en el Registro Civil más cercano. Ni hablar de los casos en que la mujer adquiriente se interna al mismo tiempo que la parturienta simulando un embarazo mientras que a la madre biológica se hace constar que el bebé nació muerto o falleció poco después de su nacimiento. Esto es más viejo que Matusalém. La diputada Díaz no puede ignorar que el 75% de las mafias de sustracción de bebés están conformadas por empleados públicos: jueces, fiscales, defensores de menores, fuerzas de seguridad, parteras, médicos, enfermeras, abogados, directores de hospitales, etc. que vienen en este negocio hace generaciones. La prueba está que más de 3 millones de adultos, entre 70 y 18 años fuimos esos bebés, algunos con hasta 3 partidas de nacimiento distintas que desconocemos nuestra verdadera identidad. La mayoría anotados como hijos propios, algunos hasta fueron anotados como hermanos mellizos cuando provenían no solo de distinta madre sino nacidos en distinta fecha. Abra su cabeza diputada porque la palabra imposible en este tema, no existe. Y la prevención juega un importante papel, esto es la ley de la oferta y la demanda: el tráfico opera porque hay quienes compran. El tráfico mueve millones (3º negocio mundial); lo que es necesario es que las parejas, quienes decidan dar ese paso de recibir un niño tomen conciencia que la manera no es comprándolo ni aceptándolo de regalo. Hablamos de seres humanos y un hijo no se compra ni se regala. Pero no, campañas de prevención no se hacen porque "al público no le gusta este tema" (dichos de varios funcionarios). Como si habláramos del rating televisivo. Hablamos de la Vida porque todo bebé que nace deseado o no es un ser humano que hay que respetar.
Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI 16.496.527
palmagraciela@gmail.com