sábado, septiembre 19, 2009

El Derecho a saber Quiénes Somos

He leído una nota publicada en un importante diario nacional sobre que en el país nacen unos cien bebés por mes con óvulos donados. En un recuadro una periodista reflexionó sobre el derecho a la identidad y a conocer el verdadero origen que tenemos todos los seres humanos: "El derecho a decir quiénes somos". Me alegró observar que alguien se hiciera esa pregunta porque es un tema que a muchos les cuesta comprender. En los casos de lesa humanidad (dictadura) justifian las búsquedas, el querer saber la verdad y defienden ese derecho al ultranza. A los que buscamos porque no fuimos adoptados legalmente sino anotados como hijos propios, muchos víctimas del tráfico de niños enseguida nos cuestionan: para qué queremos saber, que tenemos que agradecerle a nuestra familia de crianza y que con nuestras búsquedas molestamos a terceros. Somos entonces persecutores, intolerantes y desagradecidos. Repito: no somos adoptados y todos nuestros datos (fecha de nacimiento, lugar, etc.) fueron cambiados. En el caso de las donaciones de óvulos o espermatozoides la ciencia que tánto ha avanzado nunca tuvo en cuenta este detalle: el derecho a la identidad de origen. Más allá de que uno pueda coincidir o nó con eso de "elegir" qué bebé tener, existe una manipulación, es decir, ese óvulo y ese espermatozoide no se encontraron naturalmente en una relación, se seleccionaron. En algunas partes de EE.UU. y en Europa se ha comenzado a informar a los donantes de la necesidad de conservar todos sus datos por si ese bebé que nacerá, en su mayoría de edad quisiera ver y saber sobre su madre/padre biológico sin que esto implique compromiso alguno (material o afectivo) con respecto a ese hijo. También se encuestaron a personas gestadas en laboratorio quienes plantearon no sentirse cómodas con esa manipulación de su existencia en el mundo. La ley argentina tiene un vacío en ese aspecto ya que considera madre biológica a quien ha parido, no importando si se utilizó algún método artificial para la gestación. Creo que, como en muchos otros temas, se prioriza la necesidad de los adultos y no se tiene en cuenta al niño y sus derechos. Y cuando éste crece y reclama por algo que es legítimo se lo cuestiona. Hay mucho para debatir pero lo que no admite debate alguno es el derecho del hijo a conocer su verdadera identidad de origen, genética, por lo cual es necesario que cada uno piense de manera responsable porque los bebés que nacimos y no fuimos adoptados o los que se gestaron en un laboratorio crecemos, internamente sabemos, sospechamos de nuestra situación y merecemos una respuesta que no debe ser un "no sé".
Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI (con datos falsos) 16.496.527
palmagraciela@gmail.com