sábado, marzo 20, 2010

Víctimas invisibles. Memoria incompleta

Juan Eduardo Barrios tenía 3 años. El 6 de diciembre de 1977 estaba junto a su mamá que iba a realizar un trámite al Banco Provincia de Monte Chingolo. Se detuvieron a comprar un helado. Las balas de una ametralladora dirigidas al personal policial que custodiaba el Banco acabaron con su infancia y destrozaron una familia. Su padre? un humilde trabajador. Juan no era hijo ni de militares, ni de policías, ni de sindicalistas, ni de empresarios, aunque ni en esos casos se justifica el asesinato de un niño. ¿Qué culpa tenía? Tuve la oportunidad de escuchar a su papá relatando lo que fue aquél día, cuando le avisaron que su esposa estaba grave y su hijito muerto. El 24 de marzo recordamos un período histórico terrible, muy doloroso y que no debe volver a repetirse. Y en ese día más que nunca hablamos de DD.HH., de Memoria, Verdad y Justicia. Juan y muchos otros niños y adolescentes también merecen ser recordados y respetados. La Memoria no puede ser parcial, no es la manera de llegar a la Verdad. Para ellos también debería haber Justicia.

Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI (con datos falsos) 16.496.527

palmagraciela@gmail.com