jueves, abril 03, 2014

Cuando los DDHH no son para todos el Estado está ejerciendo violencia.

Desde el momento de su nacimiento, toda persona tiene derecho a obtener una identidad. La identidad incluye el nombre, el apellido, la fecha de nacimiento, el sexo y la nacionalidad. Es la prueba de la existencia de una persona como parte de una sociedad, como individuo que forma parte de un todo; es lo que la caracteriza y la diferencia de las demás.
Todos los niños tienen derecho a poseer una identidad oficial, es decir, a tener un nombre, un apellido, una nacionalidad y a conocer la identidad de sus progenitores.
Esta acción supone el reconocimiento inmediato por parte del Estado de la existencia del niño, y la formalización de su nacimiento ante la ley. Además, su registro permitirá al niño preservar sus orígenes, es decir, las relaciones de parentesco que lo unen a sus padres biológicos.
Este Derecho está reconocido en la Declaración Universal de los DDHH (art.6), Convención Americana sobre los DDHH de San José de Costa Rica (arts. 3 y 18), Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos (arts. 16 y 24) y Convención sobre los Derechos del Niño (art.7).
En Argentina alrededor de 3 millones de ciudadanos entre 80 y 16 años no conocemos nuestra Verdadera Identidad de Origen, es decir, tenemos toda nuestra documentación con datos falsos (fecha de nacimiento, lugar, nombre de los padres, etc.). Esto es algo muy grave para un país que ha firmado los Pactos Internacionales comprometiéndose no solo a prevenir la sustracción de identidad sino a reparar ese daño cuando se ha cometido. Esto significa arbitrar todos los medios para que la persona recupere su Verdad.
La Sra. Presidenta se ha referido en muchas oportunidades al Derecho a la Identidad pero siempre encuadrado en los casos de lesa humanidad. Si bien nos diferencian las causas la sustracción de identidad es en sí misma una violación a este Derecho Humano y produce los mismos daños físicos y psicológicos. Los Pactos Internacionales son claros al no referirse a una situación histórica concreta sino a un Derecho Humano básico.
En más de 12 años de reclamos el Estado ha respondido siempre con violencia. Compararnos con “autos robados” es una falta de respeto y funcionarios de la Secretaría de DDHH de la Nación se expresaron de esa manera. De Ministerios, Defensorías, a todos los lugares donde nos dirigimos a solicitar ayuda recibíamos malos tratos inclusive retos: “porqué no agradecen lo que tienen en vez de molestar a la gente que ya hizo su vida”. Pasamos por situaciones muy dolorosas siendo revictimizados por el Estado.
A pesar de todo jamás actuamos de manera violenta o irrespetuosa.
¿Cómo es posible un país que no cuide a sus ciudadanos? ¿Que ante la violación de un derecho humano como el de la Identidad permanezca inmóvil, desinteresado?
¿De qué somos culpables para que se nos excluya? ¿Por qué a nosotros NO?
Llama la atención también que en épocas electorales nadie lo ponga en sus propuestas de gobierno. Quien tomara este tema daría un paso muy importante en materia de DDHH además de la gran cantidad de gente afectada que volcaría sus votos. Especulan con todo pero con este tema no.
Apelo a la humanización de nuestros dirigentes, nacimos y no pudimos levantar nuestra voz, nadie estuvo para defendernos. No buscamos venganzas, no tenemos rencores, simplemente necesitamos saber cuándo y dónde nacimos, de dónde venimos, nuestra historia. Esto es posible, lo explicamos miles de veces y realizarlo de manera respetuosa y confidencial. Cuántos Proyectos de Ley presentados que terminaron cajoneados.
Existimos, somos ciudadanos argentinos, seres humanos que merecemos ser tratados como tales.
Sra. Presidenta, necesitamos que personalmente tome cartas en este asunto. Le escribimos muchas veces y esas cartas fueron derivadas a la Secretaría de DDHH de la Nación que nos “despachó” rápidamente.
Los DDHH son 30 y son para Todos.

Graciela Palma Arizaga (Ciudadana sin Identidad)

DNI (con datos falsos) 16.496.527