jueves, mayo 01, 2014

Un país digno no puede tener ciudadanos sin su verdadera identidad

El mensaje de su Santidad el Papa Francisco en este 1° de mayo fue muy claro:"Les pido a quienes tienen responsabilidad política de no olvidar dos cosas: la dignidad humana y el bien común."
El trabajo, la salud son algunos factores que hacen a la dignidad del hombre, pero también su Identidad.
Y me refiero a las personas que no conocemos nuestra verdadera historia de origen, que al nacer fuimos entregados con una documentación mentirosa, con todos nuestros datos cambiados y anotados en los Registros Civiles como hijos propios. Somos millones en nuestro país que estamos en esta situación, hombres y mujeres de 80 a 17 años.
No nos tienen que restituir a nadie ni cambiarnos el apellido. Necesitamos saber cuándo y dónde nacimos en verdad, antecedentes médicos, nuestros orígenes étnicos, culturales.
La oficina de Protección de Datos Personales protege datos falsos de todos nosotros, qué ironía.
Hace más de una década que reclamamos por un derecho básico y fundamental que como seres humanos nos corresponde y absolutamente nadie ha respondido con soluciones concretas.
Excluídos de los DDHH, excluídos de las agendas de los políticos, ni siquiera en las campañas pre electorales denuncian nuestra situación ni se comprometen públicamente a solucionarla.
En silencio presentan proyectos de ley en el Congreso Nacional en vez de difundirlos y luchar para que su tratamiento sea una realidad. Pero no, los dejan caer, terminan archivados.
No perdemos la esperanza, creemos que un nuevo país es posible. Que alguien se animará a dar ese gran paso en materia de DDHH para que deje de ser privilegio de algunos.
Un país digno no puede tener ciudadanos sin su verdadera identidad de origen.

Graciela Palma Arizaga (Ciudadana sin Identidad)
DNI (con datos falsos) 16.496.527
palmagraciela@gmail.com